#La_vitamina_C 200426
3/5 (Parte 2/5 en
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3) Protección contra parásitos: La pérdida de vitamina C pudo haber protegido a los ancestros de esos animales de algunas infecciones parasitarias, dándoles una ventaja en cuanto a supervivencia que sería mayor que el riesgo de tener una deficiencia dietética de vitamina C. Específicamente, parásitos como Schistosoma mansoni (un trematodo que infecta el hígado) necesitan altas cantidades de vitamina C para reproducirse dentro del hospedero https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2517730122. En este escenario, tendríamos que imaginar que había una fuerte presión por parte de parásitos como Schistosoma, y que aquellos individuos que tenían menos vitamina C disponible tuvieron una ventaja para sobrevivir. Después se tuvo que complementar con la dieta la cantidad de vitamina C disponible, pero esa ausencia protegió a los individuos en un momento dado de la evolución.
¡La verdad es que no lo sabemos! Pero lo que sí sabemos es que la vitamina C es súper importante para nuestro cuerpo. Juega un papel esencial en varias respuestas inmunes, en el metabolismo, en la senescencia, en la regeneración, en la generación de matriz ósea, y hasta en la depresión, entre muchas otras cosas. Así que, sabiendo lo importante que es, ¿no les parece esencial saber si consumen suficiente vitamina C en sus dietas?
Lamentablemente, me atrevería a apostar que la mayoría de la gente no logra tener un aporte adecuado de vitamina C, y que aunque se coman dos naranjas o dos kiwis o un puñado de fresas al día, no lo están logrando, ¡ni por asomo! Los niveles de vitamina C en la fruta no son iguales que las que había cuando nuestros ancestros homínidos las comían, y ni siquiera son iguales que las que había hace medio siglo. Su forma de cosecha, transporte y almacenamiento previo a ser comida, disminuye drásticamente los niveles de vitamina C en al fruta, con pérdidas de hasta 75% después de una semana de almacenamiento post-cosecha ( https://share.google/ZQTZzSoYTNYtuQ8PX). En realidad, actualmente, cuando nos comemos una naranja estamos comiendo casi pura azúcar y agua.
De acuerdo con la el NIH, el requerimiento diario de vitamina C para un adulto sano es de 90 mg/día para hombres y 75 mg/día para mujeres ( https://ods.od.nih.gov/factsheets/VitaminC-HealthProfessional/). Una naranja orgánica recién cosechada tiene aproximadamente entre 70 y 90 mg de vitamina C, así que parecería que con comernos una naranja ya cubrimos el requisito. Peeeero, no. Porque, por un lado, casi nadie se come una naranja orgánica recién cosechada, y por otro lado, ¿quién puede levantar la mano y decir, orgulloso "yo estoy c-o-m-p-l-e-t-a-m-e-n-t-e sano"? Y si no estamos completamente sanos, el requerimiento diario cambia.
Por ejemplo, adultos con enfermedades crónicas (como diabetes, estados de hipertensión crónicos, cáncer, cuadros proinflamatorios y autoinflamatorios y alergias) requieren entre 200 mg y 2 g al día, o más ( https://praxismed.org/article/0ba8fcdc-806b-4afd-b94a-658e238cf9a6?z=0). Esto es porque necesitan contrarrestar el estrés oxidativo y las demandas metabólicas. ¡Así que estaríamos hablando de comer entre dos y 22 naranjas orgánicas recién cosechadas al día! (Continúa en
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