Pero yo quería demostrarle a mi hermana que no era solamente cuestión de tamaño, sino que sabía cómo utilizarla, cogiéndola con mis manos la puse de medio lado, sobre el sofá, mientras yo hacía lo mismo, pero detrás de ella y desde esta postura, se la volví a meter ella se puso a gemir rápidamente, mientras decía:
-Oye hermanito, veo que la manejas muy bien, me encanta este ritmo, me estas volviendo loquita de placer.
Era lo que yo quería y continue follandomela, pero para demostrarle mis habilidades, decidí cambiar de postura, la pedí que se pusiera de rodillas sobre el sofá, ella lo hizo y yo poniéndome detrás de ella, de rodillas también, se la volvía meter, ella dijo:
-So cerdo, veo que tu novia, que debe ser bien puta, te está enseñando como volver loca de gusto a una mujer.
Yo en ese momento pensé que si ella supiera que no era solo mi novia, sino que la puta de nuestra madre, pero ya llegaría el momento de poner las cartas sobre la mesa, de momento era necesario que disfrutara a tope con su hermano mayor.
Pero como ella era la hermana mayor, le gustaba imponer sus caprichos, así que me pidió que la dejara ponerse encima otra vez, acepté. Me hizo sentarme en el sofá y ella se volvió a sentar encima de mí, pero esta vez, no se puso como antes mirándome a la cara sino de espaldas a mí, y volvió a montarme, mientras me decía:
-Quiero que veas hermanito como tu hermana mayor, cuando encuentra una buena polla sabe qué hacer con ella.
Y era verdad, mi hermana me estaba cabalgando a un ritmo increíblemente placentero, nuestros gemidos eran fortísimos, llegué a tener miedo de que nos oyeran los vecinos, creo que mi hermana se corrió varias veces, pero cuando sintió que yo me iba a correr me dijo:
-Cariño, aunque llevas condón, será mejor que te corras fuera de mi coño, además tengo el capricho de sentir como se corre tu semen sobre mi culo.
Se levantó de encima de mí y se puso a cuatro patas, encima del sofá, yo me levanté, me puse detrás de ella y quitándome el condón me puse a masturbarme, no tarde en correrme y mi leche fue a parar al trasero de mi hermana y se extendió por esta deliciosa parte de su cuerpo.
Descansamos durante un rato, pero los dos sabíamos que esto no había hecho nada mas que empezar, ella, que estaba tumbada n el sofá me dijo:
-Hermanito, follame otra vez.
La verdad es que mi polla solo viéndola se había vuelto a poner dura, así que me coqué otro condón y poniéndome de rodillas en el sofá se la metí dentro de su coño. Era un coño muy acogedor, en cierta manera me recordaba al de mi madre, pero se le notaba que era más joven, comencé a moverme en su interior, ella comenzó a decir:
-Hermanito que bien lo haces, que contenta debe de estar tu novia.
Yo seguí follandola, tenía una hermana maravillosa y quería darle todo el placer del mundo, me encantaba la idea de que mi hermana mayor, la misma que durante años me había dicho que era un niñato ahora estuviera disfrutando a tope de mi polla, y tuviera reconocer que follaba mejor que su exnovio, la verdad es que este siempre me había caído mal. En ese momento mi hermana dijo:
-Cariño, quiero hacer de hermana mayor, siéntate en el sofá.
Obedecí ella se levantó del sofá y luego se sentó encima de mi t con su mano guio mi polla hasta el interior de su coño, mientras decía:
-Vaya hermanito, tienes una polla divina, y yo perdiendo el tiempo con el imbécil de mi ex, dime de todas mis amigas, ¿con cuál te gustaría más follar?
-Solo contigo, le respondí
-Jajaja, que halagador eres, respondió ella, bueno no te preocupes, quiero ver como más de una prueba esta polla.
Y siguió follandome, lo hacía muy bien, definitivamente debía de haber algo genético en la forma de follar, se parecía tanto al de nuestra madre. Me estaba montando, dándome un placer increíble, estaba claro que desde ese momento nuestras relaciones iban a cambiar para bien, ella me siguió montando, dándome cada vez más placer, desde luego me parecía imposible que ningún hombre desperdiciara la oportunidad de tener sexo con una mujer como ella, noté que estaba cansando y le dije: