Buenos días,
Cuando Sam Altman, propietario de una empresa muy conocida de IA, dice que el consumo de energía de un ser humano puede compararse con el de una máquina, no está diciendo ninguna barbaridad desde el punto de vista físico. Los seres humanos, igual que las máquinas, somos sistemas que funcionan transformando energía. La diferencia es que nosotros comemos alimentos y las máquinas consumen combustibles o electricidad. Pero esta equivalencia, lejos de ser una curiosidad técnica, revela algo mucho más profundo: nuestra civilización se sostiene sobre millones de “esclavos energéticos”, máquinas alimentadas con combustibles fósiles que han multiplicado nuestra potencia física hasta niveles impensables en el pasado. Gracias a ellos hemos alcanzado niveles de bienestar material inéditos, pero también hemos creado una dependencia total de esos flujos de energía, con consecuencias ecológicas devastadoras.
Sin embargo, el verdadero problema no es la inteligencia artificial ni las máquinas, sino el sistema en el que se insertan. Porque, a pesar de todos estos avances tecnológicos, no trabajamos menos ni vivimos más libres, sino que seguimos atrapados en una rueda de producción constante. La tecnología, que podría liberarnos, se está utilizando para exprimir más trabajo, más producción y más beneficio. Por eso, cuando Altman compara humanos y máquinas en términos de eficiencia, está revelando sin querer la lógica profunda del capitalismo: todo se mide por su capacidad de producir. Frente a eso, yo defiendo que las máquinas deberían servir para lo contrario: para liberarnos de gran parte del trabajo y permitirnos vivir bien dentro de los límites del planeta. Esa alternativa existe, y se llama ecosocialismo.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inteligencia-artificial-revela-capitalismo_129_13020702.html