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Chau, Héctor
Muchos de los A. A. dicen que los que salimos de esta tierra en viaje sin retorno, lo hacemos para encontrarnos todos en la Gran Reunión con Bill W. y el Dr. Bob.
De esta forma partió Héctor G., co-fundador de A. A. en Argentina, el 5 de marzo de 1991.
Héctor G., aquejado de alcoholismo crónico, tiene el primer contacto con Alcohólicos Anónimos en Buenos Aires en el año 1952, cuando visita al Dr. Roberto Pochat. El buen Dr. Pochat, amigo de A. A., le entrega un ejemplar del libro Alcohólicos Anónimos en inglés, y desde aquel momento, Héctor empieza una frondosa y beneficiosa correspondencia con la Oficina de Servicios Generales de la ciudad de Nueva York.
Hijo de irlandeses, con habilidad bilingüe, Héctor puede inmediatamente ponerse a trabajar leyendo todo lo que llega a sus manos referente a Alcohólicos Anónimos. A partir de su primera carta a la G. S. O. de Nueva York, fechada el 18 de diciembre de 1952, establece su identificación como alcohólico a través del Libro Grande. Trabajando febrilmente esos primeros meses, y apoyado por su amigo, el Dr. Pochat, Héctor comienza a consolidar su sobriedad, llevando el mensaje al alcohólico desde hospitales hasta cárceles.
En septiembre de 1953 otro alcohólico, de regreso de EE. UU. a Argentina, se comunica con Héctor y, poco tiempo después, A. A. empieza a desarrollarse por medio de esporádicos grupos para llegar, con los naturales primeros tropiezos y dolores de crecimiento, a convertirse en salvación para el alcohólico que aun está sufriendo.
Argentina cuenta hoy con su Oficina de Servicios Generales, juntas de áreas de servicio, intergrupos y más de mil grupos que se encuentran en todas partes del país. ¡Gracias, Héctor!
43 años de felicidad
El Boletín Informativo (BI) de la Intergrupal de Niteroi, Rió de Janeiro, nos informa que nuestros hermanos de la bella tierra brasilera están festejando el 43º aniversario de la llegada de A. A. a Brasil. En el mes de marzo de 1948, dos alcohólicos, Herb D. y Harold W., se juntaron en la ciudad de Niteroi e hicieron allí su primera reunión de A. A. A partir de aquella época, A. A. ha venido diseminándose por esa hermosa latitud, llevando el mensaje al alcohólico que aun está sufriendo. Como dicen nuestros amigos brasileros: "Evite el primer gol!"
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición junio - julio 1991) con permiso de A. A. World Services, Inc.