Amig@s, hoy una persona se molestó porque no publiqué completo el cuento «El ojo en la garganta», de Samanta Schweblin. Cuando le expliqué que no podía hacerlo porque pertenece a un libro publicado recién en 2025, le pareció inaceptable y me dijo que así no le interesaba seguir la página.
Les cuento esto porque quiero aprovechar de recordar algo:
El objetivo de Lecturia nunca ha sido promover la piratería ni entrar en guerra con la industria editorial. Por eso aquí no publico libros completos, no facilito la descarga de archivos ni difundo novedades editoriales que acaban de llegar al mercado.
Creo que el mundo de la literatura breve es tan rico y vasto que uno puede pasar años leyendo sin necesidad de recurrir a obras recién publicadas. Por eso, el grueso de los contenidos que promuevo suele corresponder a textos que están en dominio público, que aparecen en libros descatalogados o que son de difícil acceso.
En cuanto a los autores contemporáneos, procuro ofrecer solo una muestra de sus obras, principalmente con un afán de difusión. Y nunca publico textos que están recién en el mercado, salvo alguna excepción muy puntual, generalmente porque ya han sido publicados previamente en internet.
Me parece que los escritores, como cualquier trabajador, tienen derecho a vivir de lo que hacen. Y también creo que, para que la industria del libro se mantenga, es necesario que las editoriales puedan recibir la parte que les corresponde. Por eso no me parece correcto publicar contenidos que tienen menos de un año en librerías, que todavía están en venta y que cualquiera puede comprar. Además, en general, para nadie es imprescindible leer una obra apenas publicada. Yo, de hecho, casi nunca lo hago.
En el caso concreto de Samanta Schweblin, en Lecturia hay una muestra de cuentos de varias de sus etapas creativas, para que los lectores puedan conocer y disfrutar su escritura. Si lo que se quiere es conocer a Schweblin, aquí pueden hacerlo. Ahora bien, si alguien tiene la necesidad imperiosa de leer su último libro, puede comprarlo o recurrir a otras vías legítimas, como las bibliotecas. Nada se lo impide.
Muchas gracias por su atención.
Juan Pablo Guevara
Editor de Lecturia: Biblioteca de relatos.