inconsciente y un prepotente si lo hiciera. El cerebro pensante humano no está preparado y mucho menos es capaz de imaginar ciertas cosas, como por ejemplo, la existencia de la nada antes del algo, o ese concepto tan difícil de entender como es el infinito.
No hablo, no escribo esta historia, en plan dogmático. Pero sí lo hago en defensa de eso tan “sagrado” como es la vida humana. Y la escribo porque como médico de profesión y como ser humano me siento impotente ante tanta barbarie. Espero que así ese mensaje pueda llegar a más gente, o al menos este libro quede como testigo de que no todos pensamos lo mismo sobre el tema, ni mucho menos.
El ser humano, la vida en general en este planeta es un MILAGRO. Y lo pongo en mayúsculas porque creo que es irrepetible. Y ya sabemos eso de la paradoja de Fermi; ¿por qué tanto espacio desperdiciado en el Cosmos para nosotros solos?
¿Cómo es posible que me atreva a decir que es casi imposible que haya otros seres similares o parecidos a nosotros en el Universo?
Me gustaría extenderme en este punto antes de empezar esa historia con un título tan extraño: 23x2 +/-. Creo que tendré que hacerlo en la propia novela, si no este prólogo sería un claro spoiler de la misma. Pero al menos permítanme un par de datos. En el universo, que está vacío en un 99,999999% se calcula un mínimo de estrellas de 10 elevado a la 23, o lo que es lo mismo, cientos de miles de trillones de ellas. Es muy razonable pensar que hay todavía más planetas. Pero…
Si uno sólo de los equilibradísimos parámetros que hacen de nuestro planeta un verdadero paraíso para el desarrollo y evolución de lo que entendemos por vida se moviera una ínfima parte, nosotros no estaríamos ahora aquí, y usted no podría leer esta novela y yo tampoco podría haberla escrito.
La vida unicelular en la tierra, con lo que eso supone; la aparición de proteínas muy complejas basadas en un origen tan “simple” como el Hidrógeno o el Helio, tardó en desarrollarse la friolera de 3.000.0000.000 de años. Y eso que el planeta cumple unos parámetros de distancia a la estrella, inclinación, temperatura, “ayuda” de otros planetas…, que son casi imposibles de repetirse. Luego hicieron falta otros 2.000.000.000 y una serie de casualidades impensables, para que unos diminutos mamíferos tomaran la forma homínida hasta llegar a nosotros, seres con consciencia y conciencia, capaces de transmitir esas dos cualidades a la prole.
La posibilidad de que eso pueda repetirse en el Cosmos, a pesar de esa casi infinita cantidad de mundos, es tan compleja como que un ciclón destruya por completo una gigantesca chatarrería y al pasar el mismo, los restos que queden se recompongan por sí solos en un reluciente Boeing 747-8. Y este ejemplo no lo pongo yo; lo dijo el astrofísico y astrónomo británico Sir Fred Hoyle (1915- 2001).
Esta, espero que entretenida y reflexionante novela, habla sobre la defensa de ese prodigio que llamamos VIDA, y concretamente sobre la vida humana.
Cuando camine usted por su playa preferida observe los miles de millones de granos de arena, verá como algunos de ellos, millares, se le pegan a sus pies. Pues bien, hay muchísimas más estrellas y planetas en el cosmos, que granos de arena en todas las playas de la Tierra. Pues aún así, la probabilidad más segura es que la vida, sobre todo la pensante, sólo se haya desarrollado en nuestra bellísima y maltratada biosfera.
Para eso, para la defensa de esa maravilla, desde muy pequeño pensé en hacerme médico, cosa que conseguí en 1974.
Esta novela, que tiene en sus manos, espero que sirva para concienciar, al que tenga a bien leerla, sobre la infinita belleza de ese portentoso fenómeno que llamamos vida humana, y a partir de que lo haga ya no tenga tan claras esas convicciones impuestas por esa palabra tan falsa que llamamos PROGRESISMO.